Así distorsiona tu mente la moral: tú eres bueno, la sociedad no tanto


Un nuevo estudio sugiere que no solo tendemos a vernos como más virtuosos que la media: también solemos conceder a las personas concretas una decencia moral que negamos, casi por sistema, a los grupos.  

Hay ideas que se deslizan por la vida cotidiana con la suavidad de una certeza antigua. “La gente está fatal”, decimos al ver una noticia, una cola desordenada o una discusión en redes. Y, sin embargo, esa misma tarde quizá pensemos que nuestro vecino, la cajera del supermercado o un desconocido que nos sostuvo la puerta son, en el fondo, personas razonablemente buenas. Esa aparente contradicción (desconfiar de la colectividad mientras absuelve uno a uno a sus integrantes) acaba de recibir una explicación psicológica de notable elegancia,,,

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