“Tengo ganas, pero no puedo”. Esta sensación difícil de explicar lleva a muchas personas a hacer una consulta sexológica. No se trata de falta total de deseo, y tampoco es apatía sexual o rechazo a la sexualidad. “Es un estado de cansancio erótico, o fatiga sexual, donde algo del deseo parece estar, pero no logra desplegarse”, explica a Clarín Elizabeth Schulz, psicóloga, sexóloga clínica y presidenta de la Federación Sexológica de Argentina (FESEA).
“Desde la psicología y la sexología clínica, hablamos de cansancio erótico cuando la experiencia del deseo pierde vitalidad, disponibilidad o continuidad, no porque el cuerpo o la mente ‘fallen’, sino porque están saturados”,,,
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